viernes, 19 de junio de 2009

UN HUMILDE ENSAYO SOBRE DHARMA


Tarde o temprano, llega el momento en el cual nos paramos un instante, respiramos profundamente, vemos alrededor y nos percatamos, como si viéramos una estrella fugaz en el horizonte, que tenemos nuestra vida actual realmente en nuestras manos y que de nosotros depende el rumbo y el uso que le demos.
Esta realización puede ser efímera y olvidarse al cabo de unos segundos tras ser absorbida por el torbellino de pensamientos y distracciones que nos envuelven.
O puede marcar y dar la pauta para tomar decisiones, formular proyectos, reconocer errores sin claudicar ante la culpa, así como desechar odios y prejuicios.
Podemos quedar en el cautiverio que rige al normado y limitado entendimiento de las masas o dar el paso hacia el librepensamiento y la oportunidad de ser auténtica en este mundo que viaja por un universo sin principio ni fin, a nuestra simple vista.En algún momento de esta nuestra vida actual, tenemos el poder del conocimiento puro.
No se trata del mundano que mide tenuemente nuestro intelecto como lo que sabemos de una materia o tanta basura aprendida de una ideología o ente fanático.
Es algo más, como una intuición, un sentir, una sensación extrañamente liberadora, aventurera, retadora y muy brillante ante lo que es y lo que no es.
Tan insólito puede parecer, tan inverosímil de creer y entender, que esta oportunidad a veces irrepetible, tendemos a desperdiciar.
Es cuando nuestra lógica, sentido común y naturaleza humana se unen para integrar una proposición y entonces, sin importar quien diga qué, sabemos con certeza propia si es o no merecedor de ser integrado a nuestro diario vivir.
Conforme crecemos, “maduramos”, “sabemos más” y definitivamente envejecemos, más nos contaminamos y confundimos con tanta falsedad y mentira a nuestro alrededor.
Es difícil no caer en esta vorágine de ignorancia y pasar a ser parte de los que esperan a ser ordenados qué pensar, qué hacer, cómo, cuando y donde. Sin tan sólo esbozar un suave y casi inaudible…¿Por qué?
Sabemos que la vida es un don precioso y de valor incalculable, irremplazable, y aún así, discriminamos entre la vida de un ser humano, un animal, una planta y un insecto.
Veo a los niños cuando la naturaleza les maravilla e infunde respeto, más al corto tiempo, se entretienen aplastando hormigas o maltratando a sus mascotas.
Todos deseamos sin excepción a lo largo de nuestras vidas, ser felices.
Aún así muchos persiguen y “logran” esa felicidad a costa del daño y sufrimiento de otros seres, igualitos a nosotros, quienes también desean y se merecen ser felices.
Asumimos que lo que creemos es la única verdad, que nuestros derechos están por encima de los de los demás, que lo material es la fuente más certera de felicidad, que somos autosuficientes e independientes en este mundo que compartimos, que nuestros problemas son más importantes que los de los demás, que nunca moriremos y que nuestro sufrimiento y problemas son causa directa de lo externo, de lo de afuera, de los demás.
¿Estamos acaso concientes de que es posible que el cambio para beneficio o perjuicio de nosotros depende y se origina de nuestro interior, de nuestras ideas e interpretaciones, de nuestras palabras y comentarios o chismes, de nuestras acciones con buenas o malas intenciones?
¿Somos víctimas de sistemas políticos opresivos, sociedades intolerantes, leyes injustas o somos víctimas de lo que imaginamos y percibimos en estados mentales alterados?
Un ejemplo tan simple como profundo, es una pequeña historia que describe lo anterior.
“Viene un extraño, que nos confunde con un enemigo y nos golpea con un palo, nos lastima y nos enfurece, entonces al sentirnos agredidos, pensamos que es justo y apropiado defenderse y contraatacar al agresor”.
Analizando si queremos ser cabales, la causa de nuestro dolor no es el hombre desconocido, sino que el palo, entonces deberíamos destruir el palo.
Pero interpretamos como si el hombre es la causa, más si reflexionamos, ese hombre es presa de ideas equivocadas, confusas y alteradas, cree que somos su enemigo y en vez de preguntar o doble chequear, nos ataca.
No es entonces tampoco el hombre per se, la causa de nuestro dolor, son sus ideas equivocadas y deberíamos destruir esas ideas, pero lo único a lo que llegamos es a arremeter contra el hombre como tal, sin tomar en cuenta los factores anteriores.
Así como esa persona nos causó daño por ideas erróneas, nosotros le devolvimos el daño por ideas erróneas y la historia se vive repitiendo sin fin, sin sentido.Sólo si se logra controlar a esa mente desbocada, que corre a años luz por delante de nuestro entendimiento y conciencia, seguida de cerca por la boca que pronuncia palabras ofensivas y perseguida por las acciones que involucran violencia física, estaremos en condiciones de iniciar nuestro camino a la felicidad.
Entonces podría interpretarse, que nunca lograremos ser felices, pero no es del todo cierto esta conclusión, logramos ser felices, pero por muy cortos períodos de tiempo, cuando no somos esclavos de nuestra ignorancia ante las circunstancias que nos rodean y por ende, pensamos, hablamos y actuamos para perpetuar nuestro sufrimiento o terminar con nuestra fugaz felicidad.
Y de eso se trata la vida, queramos o no, nunca seremos siempre felices y siempre estaremos en busca de la felicidad, lo cual es distinto para cada persona.
Si tenemos trabajo, no basta, queremos más y mejor salario y prestaciones, de donde la felicidad de trabajar se ve sustituida por la insatisfacción de desear algo más.
Si tenemos carro, no basta, queremos uno más grande, más veloz, más moderno y la satisfacción de podernos mover por las calles, se ve frustrada por desear algo más.
Si somos sanos, nos vemos al espejo y notamos canas y arrugas, vamos al gimnasio y tomamos antioxidantes o hasta optamos por cirugía estética, lo cual nunca será suficiente, dejamos de ser felices en este momento por lo que ya no somos ni podremos volver a ser.
Si tenemos comida, se nos antoja algo diferente, más condimentado, más caliente, más ligero, más fresco, más exótico y perdemos el gusto de masticar un pedazo de pan, por una vianda que no tenemos a nuestro alcance.
En fin, los ejemplos son tantos como personas y situaciones existen, pero definitivamente hay un patrón y el reconocerlo nos permite no caer en el juego de sube y baja sin fin.
El tener y querer, no conduce al bienestar perpetuo.
Sufre el que tiene, porque al perderlo, se queda sin lo que tenía y apreciaba.
Sufre el que no tiene, porque desea lo que no puede conseguir.Sufre el que se transporta en camioneta, porque le pueden robar o asaltar.
Sufre el que tiene carro porque por robárselo, le pueden hasta matar.
Sufre el que tiene ahorros, porque si hay desfalco, se queda sin jubilación en la vejez.Sufre el que todo lo debe, porque ni para el mes entrante tiene para comer.
Sufre el bello porque la vejez no perdona.
Sufre el feo, porque bello quisiera ser.Sufre el poderoso, porque a más alto, más dura la caída.
Sufre el indefenso, porque las injusticias predominan.Sufre el que sabe, porque ya no hay excusa al equivocarse.
Sufre el que ignora, porque con más frecuencia padecerá de sus errores.
Y sufrimos todos, pero deseamos ser felices, más si no vemos que la felicidad del otro es parte de obtener la nuestra, que la compasión y la humildad son virtudes más valiosas que todo el dinero del planeta, que la guerra jamás podrá ofrecer algo mejor que dolor y pérdida, que el egoísmo nos hace chiquitos y miserables, que todos somos iguales y la muerte inevitable, en deseo quedará, la tan ansiada felicidad.

CATARSIS


Y por muchos años me he preguntado, si las cosas pasan por pasar o hay algo más detrás.
Las buenas y las malas, igual se dan.
Es cuestión de buscar una respuesta que tenga sentido y sea no tan sólo una suposición.
Con el tiempo y con la lectura, empecé a comprender, la autoría protagonista que tenemos en cada momento de esta vida.
Que no sólo somos simples observadores, sino que absolutos participantes.Que la razón de muchas razones, por la que no me convencí con otras propuestas, fue porque yo a esas ideas y pensamientos no pertenecía.
Es interesante, emocionante y estimulante darse una oportunidad de conscientemente forjar un mañana mejor, usando diferentes herramientas.
Porque de mi depende, porque depende de todo y todos, porque soy lo que fui y seré lo que soy.Y la única responsable del rumbo que mis actos tomen, que mis palabras digan, que mis pensamientos logren, soy yo.
Ahora viene el entender que no soy, pues no existe un yo.
Entender lo que nunca me han explicado, buscar donde nunca he hurgado, encontrar lo que con mis ojos no es visible, lo que con mis manos es intangible, lo que con mi equipaje de más, sin primero dejarlo, no podré alcanzar.
Eso y mucho más, es lo que ahora me ubica, sin recordar pero sospechar, que de vidas pasadas algo ha de quedar. Y aunque no me sienta pertenecer, me encuentro acogida y cuidada, por saber del dharma, que iluminar y sosegar quiere, mi mente desbocada.Y no buscar más llenarme de cosas y gente, que tan igual como yo, son impermanentes.
Que al morir tan certero como respirar ahora es, a nada ni a nadie conmigo llevaré. Pero de mis pensamientos, palabras y actos, el fruto dulce o amargo, inexorablemente tarde o temprano, he de comer.

LOS PRECEPTOS


Para convivir armónicamente en cualquier sociedad, es importante mantener el respeto, a pesar de vernos, pensar, hablar y hasta comer diferente.
Son directrices, diría que simples indicadores a seguir basados en el sentido común y bienestar generalizado.Todas las culturas y gobiernos y religiones y sociedades tienen una lista por ahí, que se espera todos cumplan y permitan cohabitar en paz.
Obviamente, no todos piensan igual, es más, hasta hay guerras por colocar ciertas listas arriba de otras y así la de no acabar.Hay listas que se dicen inquebrantables, otras se consideran divinas, otras únicas, otras las verdaderas, las indiscutibles, las dogmáticas, las obligadas, las opcionales, etc.
Yo en todo, escojo lo que me conviene, no por egoísmo, sino porque me hace sentir bien y mantiene esa sensación tan necesaria de paz interior. Y un día tuve la dicha de leer un consejo dado por Buda hace miles de años, tan simple y tan lógico, que me calzó a la perfección.
Este consejo indica que de todo lo que una escucha, lee o ve, no adoptarlo de primas a primeras, sino que conviene analizarlo primero y aplicarlo después, sólo si nos da bienestar y mejoría en cualquier aspecto de nuestras vidas, de lo contrario desecharlo.
De ahí que ya me he vuelto más cuidadosa con lo que guardo en mi mente y en cuerpo.
Se trata de los Preceptos budistas que engloban a la ética y relaciones entre humanos.A través de estas instrucciones y el convencimiento de obrar en bien de todos, todo y mío, evitar sufrimiento futuro y aprovechar al máximo el hoy, son como el mapa preciso del camino a seguir cada día.
Son 10 cositas simples pero muy poderosas, no son órdenes o reglas, ni mandatos, sólo están a disposición de aplicar si así se desea y comprometerse a cumplirlas por voluntad propia.

LOS DIEZ PRECEPTOS

Con acciones bondadosas purifico mi cuerpo. Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de matar a seres vivos.

Con generosidad sin límite purifico mi cuerpo. Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de tomar aquello que no me pertenece.

Con tranquilidad, sencillez y contento purifico mi cuerpo. Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de una conducta sexual incorrecta.

Con comunicación veraz purifico mi habla. Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de mentir.

Con palabras amables y agradables purifico mi habla. Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de hablar con rudeza.

Con palabras de aliento y armoniosas purifico mi habla. Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de hablar de banalidades.

Con palabras de aliento y armoniosas purifico mi habla. Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de difamar.

Al abandonar la avaricia por la tranquilidad purifico mi mente.Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de la codicia.

Al cambiar el odio por la compasión purifico mi mente.Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de odiar.

Al transformar la ignorancia en sabiduría purifico mi mente.Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de tener ideas erróneas.

http://www.budismo-valencia.com/Budismo/etica.htm

Ahora bien, parecen fáciles, pero no lo son, al incorporarlas conscientemente en nuestras actividades diarias, detectamos que fallamos varias veces y otras quedamos a medias.
Luego entendemos que muchas de nuestras molestias se derivan de estas deficiencias, de observar y seguir estas directrices básicas. Mas bien vale el intento, el esfuerzo y la perseverancia, con creces, logramos méritos insospechados por una vida y miles por venir.
El objetivo último, es ser conscientes del poder futuro.
Cada insignificante y aparentemente simple pensamiento desprendido de una mente revoltosa, cada palabra dicha en momentos de enojo y falta de atención, cada acto de desprecio, egoísmo o inmadurez por cosas mundanas, deja una marca, siembra consecuencias para una cosecha futura que de ninguna forma podremos evitar.
Cada gesto de generosidad y amabilidad, cada palabra dulce y bien intencionada, cada pensamiento positivo y proactivo, deja una marca también, y también siembra consecuencias para una cosecha futura que de ninguna forma podremos evitar.
Si entendemos esto, empezaremos a vislumbrar el significado del karma, la ley universal de causa y efecto.
Querremos ser más responsables y consientes de nuestro paso por esta vida, que no es por casualidad todo lo que nos pasa y tampoco está en otras manos que no sean las nuestras.
Hay una frase que me gusta: “si quieres entender cómo fue tu vida en el pasado, mira cómo está tu cuerpo en el presente; si quieres saber cómo será tu vida en el futuro, observa cómo es tu mente en el presente”.

VIOLENCIA


Estoy consternada, indudablemente, el karma que comparto con la gente que vive en Guatemala, es por momentos aterrador.

Tanta violencia, tanta muerte repentina y con exagerada agresión.

Ya asesinar no se atribuye a ideas de fanatismo, no se atribuye a …nada, se mata…por matar.

No se le puede culpar al terrorismo, ni a la guerra interna que ya no es más, ni a pestes o desastres naturales, no hay verdaderos culpables, sólo víctimas y más víctimas.


Temo, porque aún tengo apego por esta vida, por las personas que amo, por los extraños que como yo, viven con sueños, esperanzas, frustraciones y éxitos que nos ata y mantiene en el samsara.Por ratos quisiera saber, si las semillas de actos violentos en vidas pasadas, ahora, hoy o mañana madurarán y enfrentarlos me tocará.

Temo por mis acciones sin conciencia, sin compasión. Porque de que alguna vez algún mal hice, no hay duda, simplemente no recuerdo y no puedo alegar inocencia.Sólo repaso el tener un poquito de cordura, que aunque sólo una chispa de luz de conciencia clara pueda yo percibir, en el momento que me toque partir, me permita aprovechar cualquier sufrimiento o dolor, para compensar mi karma, para aprender y en algún punto del tiempo, ya no más renacer.

Y me refugio en el dharma, para que sin importar el ataque, no levante yo ni un solo dedo en contra de mi agresor.

Así como día a día nos preparamos para enfrentar a personas con mentes opacas por engaños y destrucción, es menester entrenar la mente y repasar las escrituras, no caer esclava de emociones descontroladas y dañinas, como el odio o la venganza.

Cultivar la compasión, agradecer por todo lo que otros enseñan y con sus ataques, permiten que crezca, pues eso muchas veces es a costa de crear un karma negativo que les traerá mucho dolor.

Ver a todos como madre y padre. Como hijos, como parejas, hermanos.

Lo hemos sido y lo volveremos a ser.

Me duele el pecho, se me nubla la vista, el estómago como que se encoje, los brazos y piernas tiemblan, se siente un vació oscuro y muy ruidosamente silencioso en mi interior…cada vez que se de alguien que por otro muere.

Ambos sufren, ambos se merecen amor y por percepciones erróneas y desfiguradas, dañan sin reparar.

Gracias por la oportunidad de hoy, de ahora, cada segundo cuenta y aún me falta tanto…para aprovechar el morir una vez más.

A TI...MENTE


MENTE inquieta,
MENTE salvaje,
MENTE engañosa,
¿Por qué no me dejas en paz ni un instante?
MENTE que crea, espejismos a toda hora
Que sin demora, mis momentos de dolor colmas.
MENTE que me condenas,
MENTE implacable,
Que llenas mis respiros de engaños incesantes.
¿Cuándo he de doblegarte?
¿Cuánto más esclavizada?
¿Cómo apartarte de esta vida tan cansada?
Pensamientos revoltosos,
Que aparecen de frente y de reojo,
Ideas alteradas, por percepciones obnubiladas.
¿Cuántas vidas más, en este interminable Samsara?
¿Cuántos gemidos y desalientos, en este mundo lleno de apegos?
¡Despierta! ¡Despierta!
Me grita una vocecilla, al leer las leyes del Karma y Dharma.
Abandona tus sufrimientos, doma a tu MENTE sin remordimientos.
Pues la jefa de tu vida, a tu vida dolor trae, y Tú cual esclava sumisa, te dejas arrastrar por sus maldades.
MENTE turbia y engañada,
MENTE salvaje y desgreñada,
MENTE dominarte quiero,
Para por fin despertar a un mañana nuevo.
MENTE sosiégate, pues es vano tu esfuerzo,
Que al entrar los rayos del Dharma,
Tu paz y tu despertar alcanzar quiero.No más reacciones sin sentido,
No más culpar siempre al vecino,
No más arrodillarme a tus caprichos, tan turbios como humo y polvo tupidos.
MENTE que dictaminas mis futuros,
Llenos de dolor y suplicios,
Te ordeno MENTE que despiertes,
Así ésta y otras vidas me cueste,
Pues la Iluminación es mía,
Si, a ti MENTE inquieta,apaciguarte es lo que me queda.
Que cada día de esta existencia humana,
Sirva para desintoxicarme de tus mentiras mundanas.
Cual si piedra preciosa cubierta de lodo,
Mi vida brilla sin poder despertar,
Pero limpiándola con esmero, paciencia, amor y ccompasión,
Tarde o temprano he de alcanzar la Iluminación.
Y entonces MENTE,
Que la causa de mis desdichas fuiste,
Serás maestra de noble intención,
Pues a través de tanta prueba,
Mi existencia del Samsara se apartará,
Y al lado de los Budas,
El bien por la humanidad brillará.

jueves, 18 de junio de 2009


La cuestión para el budismo, de si existe no un dios, es irrelevante.
No porque no sea importante para los que lo creen, sino porque no es importante para los que escogimos esta filosofía de vida.
Para mi, que creo en las enseñanzas de Buda, quien como ser humano enfrentó el dilema de cómo salir de este renacer sin fin, aunado al dolor y sufrimiento por nuestra naturaleza basada en apegos, es inútil derramar esfuerzos, tiempo valioso y recursos perecederos, en solventar una pregunta que ni me quita y ni me pone.
Es mucho más importante y útil, llegar a entender y obrar en base a las enseñanzas y experiencias de un hombre que pudo salir de la vorágine del renacer sin fin. Y hacer de esta y las vidas futuras un instrumento que me aleje del sufrimiento, que me permita ayudar al bienestar de los demás y que me haga consciente de mi pensar, hablar y actuar en esta vida, tomando responsabilidad del efecto de mi presencia en el mundo y en la humanidad.
Hay una explicación que ya es bien conocida y difundida de la respuesta que dio Buda a sus seguidores estudiantes, sobre su decisión de no buscar si existía o no un dios.
Y es algo como esto: “Cuando una persona es herida seriamente por la flecha de un arco, no se pone a averiguar la proveniencia de esa flecha, su material, el material del arco que la lanzó, las ideas del que sostuvo ese arco ni infinidad de cosas más, antes de retirarla del cuerpo pues de ser así, esa persona moriría irremediablemente.”Para algunos esto tiene más que razón y lógica, para otros, no la tiene.Si alguien niega la existencia o la veracidad de las enseñanzas de Buda, me es irrelevante, no es una agresión ni mucho menos una ofensa.
Que piensen cómo y lo que quieran, mientras sean felices y vivamos en paz, más que suficiente.
Quisiera claro que nadie sufriera, que todos encontráramos la receta o fórmula ideal que hiciera de nuestras vidas un paraíso eterno. Pero no es así, nunca lo ha sido ni lo será en muchos eones por venir.Nos falta aprender mucho, nos falta entender mucho más.
Nos falta ser más bondadosos y generosos, dejar el egoísmo y engaños mentales a un lado para poder ver la realidad, una realidad mejor que cualquiera que pudiéramos imaginar, pero no queremos buscar.
Al final de cuentas, es una hecho que vivimos como queremos, lástima que no recodemos las causas que originaron nuestras vicisitudes en esta vida, pero nadie ni nada más que nosotros fuimos los creadores de todo esto y por ende, nos toca queramos o no, aceptar las inevitables consecuencias.