viernes, 19 de junio de 2009

LOS PRECEPTOS


Para convivir armónicamente en cualquier sociedad, es importante mantener el respeto, a pesar de vernos, pensar, hablar y hasta comer diferente.
Son directrices, diría que simples indicadores a seguir basados en el sentido común y bienestar generalizado.Todas las culturas y gobiernos y religiones y sociedades tienen una lista por ahí, que se espera todos cumplan y permitan cohabitar en paz.
Obviamente, no todos piensan igual, es más, hasta hay guerras por colocar ciertas listas arriba de otras y así la de no acabar.Hay listas que se dicen inquebrantables, otras se consideran divinas, otras únicas, otras las verdaderas, las indiscutibles, las dogmáticas, las obligadas, las opcionales, etc.
Yo en todo, escojo lo que me conviene, no por egoísmo, sino porque me hace sentir bien y mantiene esa sensación tan necesaria de paz interior. Y un día tuve la dicha de leer un consejo dado por Buda hace miles de años, tan simple y tan lógico, que me calzó a la perfección.
Este consejo indica que de todo lo que una escucha, lee o ve, no adoptarlo de primas a primeras, sino que conviene analizarlo primero y aplicarlo después, sólo si nos da bienestar y mejoría en cualquier aspecto de nuestras vidas, de lo contrario desecharlo.
De ahí que ya me he vuelto más cuidadosa con lo que guardo en mi mente y en cuerpo.
Se trata de los Preceptos budistas que engloban a la ética y relaciones entre humanos.A través de estas instrucciones y el convencimiento de obrar en bien de todos, todo y mío, evitar sufrimiento futuro y aprovechar al máximo el hoy, son como el mapa preciso del camino a seguir cada día.
Son 10 cositas simples pero muy poderosas, no son órdenes o reglas, ni mandatos, sólo están a disposición de aplicar si así se desea y comprometerse a cumplirlas por voluntad propia.

LOS DIEZ PRECEPTOS

Con acciones bondadosas purifico mi cuerpo. Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de matar a seres vivos.

Con generosidad sin límite purifico mi cuerpo. Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de tomar aquello que no me pertenece.

Con tranquilidad, sencillez y contento purifico mi cuerpo. Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de una conducta sexual incorrecta.

Con comunicación veraz purifico mi habla. Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de mentir.

Con palabras amables y agradables purifico mi habla. Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de hablar con rudeza.

Con palabras de aliento y armoniosas purifico mi habla. Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de hablar de banalidades.

Con palabras de aliento y armoniosas purifico mi habla. Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de difamar.

Al abandonar la avaricia por la tranquilidad purifico mi mente.Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de la codicia.

Al cambiar el odio por la compasión purifico mi mente.Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de odiar.

Al transformar la ignorancia en sabiduría purifico mi mente.Me comprometo a seguir la senda que consiste en abstenerme de tener ideas erróneas.

http://www.budismo-valencia.com/Budismo/etica.htm

Ahora bien, parecen fáciles, pero no lo son, al incorporarlas conscientemente en nuestras actividades diarias, detectamos que fallamos varias veces y otras quedamos a medias.
Luego entendemos que muchas de nuestras molestias se derivan de estas deficiencias, de observar y seguir estas directrices básicas. Mas bien vale el intento, el esfuerzo y la perseverancia, con creces, logramos méritos insospechados por una vida y miles por venir.
El objetivo último, es ser conscientes del poder futuro.
Cada insignificante y aparentemente simple pensamiento desprendido de una mente revoltosa, cada palabra dicha en momentos de enojo y falta de atención, cada acto de desprecio, egoísmo o inmadurez por cosas mundanas, deja una marca, siembra consecuencias para una cosecha futura que de ninguna forma podremos evitar.
Cada gesto de generosidad y amabilidad, cada palabra dulce y bien intencionada, cada pensamiento positivo y proactivo, deja una marca también, y también siembra consecuencias para una cosecha futura que de ninguna forma podremos evitar.
Si entendemos esto, empezaremos a vislumbrar el significado del karma, la ley universal de causa y efecto.
Querremos ser más responsables y consientes de nuestro paso por esta vida, que no es por casualidad todo lo que nos pasa y tampoco está en otras manos que no sean las nuestras.
Hay una frase que me gusta: “si quieres entender cómo fue tu vida en el pasado, mira cómo está tu cuerpo en el presente; si quieres saber cómo será tu vida en el futuro, observa cómo es tu mente en el presente”.

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