
Estoy consternada, indudablemente, el karma que comparto con la gente que vive en Guatemala, es por momentos aterrador.
Tanta violencia, tanta muerte repentina y con exagerada agresión.
Ya asesinar no se atribuye a ideas de fanatismo, no se atribuye a …nada, se mata…por matar.
No se le puede culpar al terrorismo, ni a la guerra interna que ya no es más, ni a pestes o desastres naturales, no hay verdaderos culpables, sólo víctimas y más víctimas.
Temo, porque aún tengo apego por esta vida, por las personas que amo, por los extraños que como yo, viven con sueños, esperanzas, frustraciones y éxitos que nos ata y mantiene en el samsara.Por ratos quisiera saber, si las semillas de actos violentos en vidas pasadas, ahora, hoy o mañana madurarán y enfrentarlos me tocará.
Temo por mis acciones sin conciencia, sin compasión. Porque de que alguna vez algún mal hice, no hay duda, simplemente no recuerdo y no puedo alegar inocencia.Sólo repaso el tener un poquito de cordura, que aunque sólo una chispa de luz de conciencia clara pueda yo percibir, en el momento que me toque partir, me permita aprovechar cualquier sufrimiento o dolor, para compensar mi karma, para aprender y en algún punto del tiempo, ya no más renacer.
Y me refugio en el dharma, para que sin importar el ataque, no levante yo ni un solo dedo en contra de mi agresor.
Así como día a día nos preparamos para enfrentar a personas con mentes opacas por engaños y destrucción, es menester entrenar la mente y repasar las escrituras, no caer esclava de emociones descontroladas y dañinas, como el odio o la venganza.
Cultivar la compasión, agradecer por todo lo que otros enseñan y con sus ataques, permiten que crezca, pues eso muchas veces es a costa de crear un karma negativo que les traerá mucho dolor.
Ver a todos como madre y padre. Como hijos, como parejas, hermanos.
Lo hemos sido y lo volveremos a ser.
Me duele el pecho, se me nubla la vista, el estómago como que se encoje, los brazos y piernas tiemblan, se siente un vació oscuro y muy ruidosamente silencioso en mi interior…cada vez que se de alguien que por otro muere.
Ambos sufren, ambos se merecen amor y por percepciones erróneas y desfiguradas, dañan sin reparar.
Gracias por la oportunidad de hoy, de ahora, cada segundo cuenta y aún me falta tanto…para aprovechar el morir una vez más.

No hay comentarios:
Publicar un comentario